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Discurso del Presidente de la República Dominicana, Danilo Medina durante el Encuentro-Cena con empresarios dominicanos y chinos en el marco de la Primera Exposición Internacional de Importación y Exportación de China en Shanghái, República Popular China.




Shanghái, 5 de octubre 2018.
 
Honorables Ministros, y demás Funcionarios del Gobiernos de la República Dominicana;
 
Señor Embajador de la República Dominicana acreditado en la República Popular China;
 
Señor Embajador de la República Popular China acreditado en la República Dominicana;
 
Señores Empresarios de la República Dominicana;
 
Señores Empresarios de la República Popular China;
 
Señores Miembros de la Prensa;
 
Señoras y señores,
 
Es un gran honor para mí poder contar con su presencia en este importante encuentro que sienta en una misma mesa a importantes representantes del sector empresarial de la República Popular China y de la República Dominicana.
 
Apreciados empresarios que nos honran con su presencia aquí, en Shanghái, en esta visita que estamos haciendo durante esta semana y es la primera que tiene lugar desde que en el pasado mes de mayo nuestros países establecieran formalmente relaciones.
 
Sabemos, por supuesto, que los empresarios de ambos países tienen ya una relación de larga data y mutuo beneficio, como demuestra el testimonio de CORMIDOM y otras muchas empresas.
 
Sin embargo, ahora que empieza una nueva y prometedora etapa de cooperación, estamos aprovechando este viaje para conocer más de esta gran nación. De sus iniciativas de gobierno, de los avances de sus universidades, y por supuesto, no podíamos dejar de encontrarnos con ustedes, los empresarios, quienes son sin duda responsables de gran parte del impresionante dinamismo económico de los últimos años.  
 
En los próximos años buscaremos que el acercamiento entre nuestros gobiernos sea seguido por el acercamiento entre nuestros pueblos, y ustedes, los empresarios, tendrán un gran papel que jugar.
 
Por eso, vengo a ofrecerles una primera toma de contacto con la realidad económica y productiva de mi país. Y especialmente sobre aquellos sectores en los que, si trabajamos juntos, podemos obtener grandes beneficios para todos.
 
Hoy día nuestro país es, al igual que China, un país abierto al mundo, y en plena expansión de su economía y de sus clases medias.
 
En concreto, la República Dominicana ha tenido un crecimiento económico sostenido de 5% durante las últimas 5 décadas y en los últimos 6 años en concreto, con un promedio de 6.2% del producto interno bruto.
 
Según estudios de los organismos multilaterales, se proyecta que continuaremos con  este crecimiento y se estima que creceremos 6.5% este año, lo cual nos coloca entre uno de los países con más crecimiento económico en América Latina.
 
Gran parte de esto se lo debemos a que nuestro país goza de una extraordinaria ubicación geográfica, justo en el centro del continente americano, a unas horas de América del Norte.
 
Las ventajas logísticas que nos provee nuestra geografía, son claras.
 
Por ejemplo, un contenedor embarcado desde el sudeste de asiático hacia la Costa Este de los Estados Unidos, tardará entre 32 y 38 días en llegar a su destino. En cambio, un contenedor embarcado desde la República Dominicana hacia el mismo destino, tardará sólo 3 días.
 
Pero esto no lo es todo, además hemos establecido marcos legales seguros, para que los empresarios como ustedes puedan desarrollar sus proyectos con toda confianza.
 
Porque si queremos inversiones estables, que crezcan con el país y creen empleo de calidad, debemos darles confianza a los inversionistas.
 
Debemos asegurarles que las reglas que hoy están vigentes no van a cambiar el año que viene, o que en todo caso solo cambiarían para mejor.
 
Nuestra propia constitución de 2010 reconoce la igualdad de trato para los inversores extranjeros y los nacionales y amplió sus garantías con respecto a los derechos de propiedad.
 
Como Estado además tenemos establecidos mecanismos para aumentar la seguridad jurídica en el país, como el Comité Nacional de Solución de Controversias y el Mecanismo de Prevención y Solución de Controversias, los cuales amparan tanto al empresario nacional como al internacional.
 
También hemos creado una ventanilla única de inversión, que busca facilitar la vida del inversor simplificando los procesos y permisos necesarios para instalar un proyecto en cualquiera de los sectores económicos del país.
 
Además, la República Dominicana se encuentra en un importante proceso de mejora de nuestros niveles de competitividad. Especialmente en áreas de exportación, logística, y conectividad, entre otras.
 
Y déjenme decirles que los resultados no se han hecho esperar.
 
Recientemente, en el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial el país ha escalado 22 posiciones con respecto al año pasado, pasando de la posición 104 a la número 82.
 
Hemos mejorado notablemente en 9 de los 12 pilares que se utilizan como parámetro para esta medición. En concreto, el dinamismo de los negocios y capacidad de innovación son los de mayor aumento.
 
Otros pilares que hemos mejorado son los de instituciones, participación femenina, inflación, servicios de apertura comercial y movilidad laboral interna y otros más.
 
Señoras y señores
 
Pasando ya a hablar de sectores económicos concretos, podemos señalar que hay espacios realmente atractivos para la inversión en la República Dominicana.
 
Uno de ellos es el de las zonas francas.
 
La apertura de estas zonas forma parte de una estrategia nacional consolidada, por la que otorgamos un 100% de exención en el pago de impuestos nacionales y locales.  
 
Dentro de estos descargos se encuentra el impuesto sobre la renta, el impuesto al valor agregado y el impuestos de importación, es decir los aranceles, entre otros.
 
A su vez, esta ley facilita otros incentivos como un salario mínimo sectorizado, procedimientos aduaneros simplificados y una Subdirección de Aduanas dedicada de manera exclusiva a las operaciones de zonas francas.
 
Hoy día tenemos 73 parques industriales que generan más de 165 mil empleos directos, con exportaciones por más de 5 mil 600 millones de dólares.
 
Gracias a esto, nuestro país ocupa la primera posición en Latinoamérica en los principales indicadores de zonas francas, constituyendo uno de nuestros principales imanes de inversión extranjera directa.
 
Además, una vez instalado en el país, es muy probable que el inversor esté interesado en exportar a terceros países. Y aquí también nuestro país es un punto de acceso privilegiado a los mercados internacionales.
 
Actualmente, tenemos acuerdos de libre comercio con un total de 48 países, los cuales nos brindan acceso comercial preferencial a casi 1,000 millones de consumidores.
 
Por otra parte, somos de los pocos países que cuentan con tratados de libre comercio con los Estados Unidos y la Unión Europea. Esto quiere decir que los productos manufacturados en el país ingresan libre del pago de aranceles a esos mercados.

También es importante destacar que tenemos una amplia y moderna red de infraestructura de transporte. Contamos con 12 puertos, 9 aeropuertos internacionales y más de 20,000 kilómetros de autopistas y carreteras integradas. Por lo que el flujo y transporte de mercancías y productos es altamente eficiente.
 
Así mismo, nuestras zonas francas poseen un clima laboral competitivo, con costos comparables a los de países de sudeste asiático, salarios estables y mano de obra calificada.
 
Por eso, durante los últimos 3 años diversas empresas manufactureras chinas han establecido operaciones de manufactura en el país.
 
Estas empresas han apostado por aprovechar todos los beneficios que ofrecemos y seguimos trabajando arduamente para que el número siga creciendo en los próximos años.
 
Señoras y señores,
 
Otro de los sectores con gran crecimiento en nuestro país es el turístico.
 
En la década de los noventa, nuestro país recibía alrededor de un millón y medio de visitantes y en pocos tiempo hemos aumentado esta cifra a más de 7 millones, entre visitantes y excursionistas en cruceros, con un crecimiento de 6% en los últimos años.
 
República Dominicana ha logrado, así, desarrollar una industria turística pujante y estable. Gracias a esto, hoy somos el principal destino de Centroamérica y el Caribe y uno de los principales de América Latina.
 
Somos la primera opción en turismo de costa, por la gran belleza que ofrecen nuestras playas y por el confort y los buenos servicios que ofrecemos a los visitantes.
 
Pero también, somos una de las primeras opciones en el turismo de golf, ya que contamos con campos de alta calidad para un público especializado.
 
Además, una buena noticia es que en toda el área del Caribe el turismo creció más rápido que el promedio mundial y todo apunta a que esta tendencia continuará en los próximos años.
 
Una de las razones principales de este desarrollo ha sido la alianza estratégica entre los inversores y el gobierno.
 
Gracias a la Ley de Incentivos a la Inversión Turística hemos atraído  grandes capitales con un enfoque cada vez más estratégico en el sector, porque al igual que la Ley de Zonas Francas, ofrece grandes beneficios a los inversionistas.
 
Esto ha contribuido a que la oferta habitacional hotelera se incrementara en más de 8 mil habitaciones que iniciaron sus operaciones el año pasado y están en construcción otras 13 mil nuevas habitaciones.
 
En total, tenemos cerca de 80 mil habitaciones en todo el país, que cuentan con más del 77% de ocupación durante todo el año.
 
El apoyo a este sector ha hecho que la actividad de los hoteles, bares y restaurantes aporte el 9.4% del Producto Interno Bruto y genere empleos directos para más de 330 mil personas.
 
Sin lugar a dudas, se trata de un crecimiento sustentable del turismo que seguiremos apoyando y que les animo a que vean con sus propios ojos, visitando nuestro país, en el cual les aseguramos una cálida bienvenida.
 
Asimismo, quiero llamar su atención sobre otro sector de enorme potencial: me refiero a la agropecuaria y la agroindustria.
 
La agropecuaria dominicana en este 2018 crece por encima del 6%, dinamizada en buena medida por productos de alta demanda internacional como el cacao, el café, el tabaco, el azúcar, el aguacate y el banano, entre muchos otros.
 
Contamos con productos en estos rubros que están calificados entre los mejores del mundo y estamos en una etapa de expansión y diversificación de su presencia en mercados internacionales.
 
Los invitamos a conocer más sobre nuestro sector agropecuario y a que nos acompañen en su crecimiento que, sin duda, ofrece enormes posibilidades de negocio.
 
Finalmente, pero no menos importante, los invito a participar también en nuestro sector energético, que ofrece numerosas oportunidades de inversión con excelentes tasas de retorno, tanto en el área de generación, como en el de distribución.
 
Les informo asimismo, que contamos con incentivos específicos para las fuentes de energía renovables, ya sea solar, eólica, o de biomasa.
 
Amigas y amigos,
 
Como les decía al principio, China y la República Dominicana están comenzando una nueva etapa de una relación que, confío será muy larga y provechosa para todos.
 
A pesar de la distancia geográfica que las separa y de otras diferencias obvias, nuestros países tienen en común muchas cosas.
 
Ambas con pueblos en los que hace apenas una generación la gente se ganaba la vida en el campo, pero que ahora se están urbanizando rápidamente y diversificando su labor hacia la industria, los servicios o las tecnologías.
 
En ambas naciones se valora el papel de la educación como una política de Estado, en mi país esto se ha hecho aún más patente desde que en los últimos seis años la inversión en el sector es superior al doble de la que tenía 6 años atrás.
 
Y, quizá lo más importante, es que en ambas naciones hemos entendido que la apertura comercial al mundo no es enemiga de la estabilidad, sino que, por el contrario, puede ser la base que sustente un proyecto de nación.
 
Tanto en China como en la República Dominicana, nuestra creciente inserción en la economía global nos ha permitido estar en condiciones de desarrollar todo nuestro potencial.
 
Vamos, por tanto, a apostar por la apertura, vamos a seguir conociéndonos y aprendiendo los unos de los otros.
 
Quiero terminar mi intervención invitándolos a todos a viajar a la República Dominicana.
 
Vengan a visitarnos y conozcan de primera mano el enorme potencial de este país y de su gente.
 
Y verán como, en nuestra tierra, pueden encontrar los mejores socios.
 
Personas como los empresarios que nos acompañan en esta delegación, que son la punta de lanza de nuestro sector privado.
 
Todos ellos emprendedores con visión de futuro, con capacidad de innovación y con la mejor disposición para hacer negocios sobre la base de la confianza mutua y del principio ganar- ganar.
 
Comprobarán allí, que la República Dominicana es un país dinámico, lleno de talento y de gente con ganas de ampliar horizontes, de mirar más allá y de dar lo mejor de sí mismos, para crecer juntos.
 
Muchas gracias.