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“YO PIQUÉ CAÑA POR SOLIDARIDAD Y TAMBIÉN POR NECESIDAD”

“YO PIQUÉ CAÑA POR SOLIDARIDAD Y TAMBIÉN POR NECESIDAD”

“Esa lucha nos ayudó a ser más fuertes cada día”. Con estas afirmaciones, la alcaldesa Bertilia Fernández, abogada y maestra, mujer dinámica y de mirada afable, madre de tres hijos y nacida del seno de una familia con vocación religiosa, humilde y trabajadora, evoca momentos y añoranzas de un contexto histórico que la vio crecer y en donde forjó su personalidad: la época de esplendor de la industria azucarera y la vida de los bateyes.

Nació en el Cibao durante la tiranía de Trujillo, en la Meseta de Jánico, el día 7 de Agosto del año 1957; un año y seis meses después, sus padres y nueve hermanos tuvieron que emigrar por razones políticas y económicas hasta la comunidad de Majagual en donde duraron un año.

Ante la inquietud acerca del móvil político que motivó la salida de su familia del Cibao, ella, reclinándose en la silla de caoba en la que estaba sentada, la cual, junto a otras ocho, rodeaban una gruesa mesa semicubierta con un delicado mantel de raso blanco y satín naranja, dijo, con una mezcla de melancolía y de orgullo:

“Jesús Manuel Parache, un hermano de mi mamá y que está hoy en el Panteón Nacional, fue un opositor del régimen de Trujillo y era perseguido, así que mi familia vino a Majagual que era una tierra próspera, de gran producción y de gente modesta y laboriosa”

Y enseguida, como si el mencionar las cualidades de los habitantes de aquél lugar que los acogió le recordara algo, fijó su mirada al infinito y agregó:

“Mi familia siempre ha tenido una vocación religiosa y nuestros padres nos inculcaron ser gente humilde y trabajadora, pero sobre todo, con vocación de servicio a la sociedad”

Mientras vivían en Majagual y con la ayuda de nuevas amistades lograron obtener unos terrenos en la comunidad de lo que en ese entonces era batey Gonzalo, hoy Distrito Municipal, en donde se asentaron definitivamente durante varias décadas.

El padre que llegó a ser alcalde pedáneo y catequista de la iglesia  y su madre que era costurera, escalaron socialmente como personas honradas y de respeto dentro de esa comunidad que se iba desarrollando rápidamente con la producción cañera, la cual generó la llegada y asentamiento de muchas familias procedentes de diversos puntos del país en busca de trabajo.

Es en Gonzalo donde realiza sus estudios básicos hasta el 6to. grado, teniendo que hacer un recorrido a pies de 12 kilómetros diarios, hasta Sabana Grande de Boyá, para completar el 7mo. y el 8vo., a veces bajo lluvia, lodo, polvo y perseguidos por bueyes. Después, todas las noches, la misma faena para lograr el bachillerato en el Liceo Nocturno Boyá
“En ocasiones nos montábamos en la cigüeña que se usaba para supervisar la vía férrea del Consejo Estatal del Azúcar, CEA”, afirmó.

Desde muy joven, se integra a las organizaciones sociales, comunitarias, movimientos estudiantiles, políticos  y deportivos, convirtiéndose en extraordinaria short stop de softbol  femenino y dirigente sindical.

Contrae matrimonio en el año 1976, con el joven Ramón Lorenzo Álvarez, siendo ésta la primera ceremonia oficiada en la humilde capilla de Gonzalo.

Con respecto al inicio de su vida profesional, la alcaldesa, haciendo alardes de su gran memoria continuó diciendo:
“YO PIQUÉ CAÑA POR SOLIDARIDAD Y TAMBIÉN POR NECESIDAD”
 “Mira, en ese entonces, al principio, mi padre no quería que nosotros estudiáramos, pues veía que éramos muy acusativos y temía que nos convirtiéramos en personas opositoras al régimen y le aterraba la idea de que nos sucediera como al hermano de mamá quien había desaparecido”

“Ramón, mi esposo, cuando teníamos amores, cultivaba la caña y yo piqué caña con él por solidaridad y también por necesidad, pero después le dije que tenía que cambiar de vida si quería que nos casáramos, porque yo no estaba en eso de cocinar y llevarle comida entre esos cañaverales y bueyes poniendo mi vida en peligro”.

Aseguró que eso inquietó tanto a su futuro esposo que de ahí en adelante se convirtió en un timonel para todo.

“Entonces se puso de acuerdo con su hermano y se dedicó a la sastrería de donde nace “Creaciones Lorenzo”; allí trabajaba hasta las cuatro de la tarde y luego me pasaba a buscar por la escuela y salíamos en una motocicleta desde Gonzalo para Monte Plata, 52 kilómetros, a estudiar en la extensión de la Universidad Central del Este, UCE; él estudiaba leyes y yo pedagogía”, expresó sonriente doña Bertilia, y agregó:

“Incluso, yo tenía un pelo bien largo y tuve que recortarme bajito para poder peinarme rápidamente y poder llegar a la universidad por lo menos presentable y que esos cabellos no se me dañaran tanto”.

Bertilia Fernández se inicia como maestra en el año 1979, auspiciada por el CEA,  y en el año 1987 se gradúa de Maestra Normal Primaria, en la Escuela Félix Evaristo Mejía; en el año 1989, alcanza su licenciatura en Pedagogía, Mención Ciencias Sociales, en la UCE, y 11 años más tarde, obtiene el título de doctora en Derecho, concluyendo su tesis en Legislación Laboral.

Una empleada del ayuntamiento, perteneciente al equipo de protocolo, nos sirvió  sendas tazas de café negro cuyo aroma se esparció por todo el salón, el cual era amplio y hermoso, con unos enormes ventanales que dejaban entrar gran cantidad de luz natural, y mientras ella saboreaba la humeante bebida, habló acerca de su llegada a Sabana Grande de Boyá y el comienzo de su vida política:

“Fíjate, cuando nosotros estudiábamos en Monte Plata, perdí casi un año de universidad porque los niños se me enfermaban, los últimos tres cuatrimestres había que hacerlos en San Pedro de Macorís y ya Ramón tenía que comenzar a viajar para allá; yo tenía que volver sola para Gonzalo y era muy peligroso, así que le propuse alquilar una casa en Sabana Grande de Boyá y nos mudamos”

“A los 21 años comenzamos a hacer un trabajo político organizado a través del Partido Revolucionario Dominicano, que fue en donde nos inscribimos para hacer nuestra política. En el 1982, mi esposo llegó a ser regidor por Gonzalo, cuando todavía no era distrito, y posteriormente, en el 1990, ganó la alcaldía municipal en Sabana Grande de Boyá”.

Siendo síndico el esposo le dio la oportunidad de involucrarse en la sindicatura, en los trabajos políticos y sociales; su condición de maestra le ayudó también a ir escalando peldaños y a generar simpatías.

Primero aspiró a diputada en el período 94-98 pero no pasó en la convención del partido.
En el 1998 pierde de nuevo la convención, pero esta vez por muy poco margen; se presenta una crisis local en el PRD y se corre el riesgo de perder.

El doctor Peña Gómez le pide que acepte la vice sindicatura, la cual ella rechazaba tajantemente, primero, porque a lo que ella aspiraba era a diputada, y segundo porque enfrentaría a un ex compañero de su equipo político que se había ido al PRI y que era muy querido. Al recordar esto sus ojos se enrojecieron y las lágrimas se dejaron ver. 

Recordó que Peña Gómez le dijo en ese entonces que él había ganado dos veces la presidencia y se la habían quitado y que estaba aspirando a síndico para que miles de compañeros no se quedaran en la calle.

Ella no sabía aun lo que el destino le tenía reservado; por disciplina consulta con el equipo y todos lo aprueban. Finalmente acepta y es electa vice síndica junto a Bienvenido Javier Andújar, quien muere dos años después producto de una enfermedad y ella pasa a ocupar el cargo de síndica por los dos años restantes.

Posteriormente, en el año 2010 es electa alcaldesa por 6 años y producto del acuerdo con el PLD y al gran trabajo realizado en obras sociales y de infraestructura, es reelecta nuevamente en el 2016 por cuatro años más, cargo que ocupa en la actualidad.

Como alcaldesa, Bertilia Fernández ha ocupado cargos importantes en los diferentes organismos municipalistas del país, tales como FEDOMU, UNMUNDO, LMD, ADEME (de la cual fue presidenta), Mancomunidad Esmeralda, entre otros.

Finalmente, y de manera jovial, prometiendo un segundo encuentro para tratar más profundamente otros aspectos de su vida, sugiere que hay que terminar la entrevista debido a los compromisos propios de su función, no sin antes dejar un mensaje para las nuevas generaciones:

“Hay que formarse, hay que prepararse y hacer esfuerzos para dar lo mejor de uno a una sociedad que reclama y que necesita de cada uno de nosotros”, evidenciando con esta frase, que el triunfo no llega solo y que las metas se logran a base de tenacidad y esfuerzo, sin importar época, lugar ni género.