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Sugieren mecanismos para asignar apellidos

El abogado y exjuez Juan Miguel Castillo Pantaleón planteó ayer a la Junta Central Electoral (JCE) dos mecanismos alternativos para la asignación de nombres y apellidos de los niños abandonados que no han tenido la suerte de ser adoptados.

Dijo que en el santoral católico existe un amplio catálogo de nombres masculinos y femeninos que pueden ser combinados con apellidos vinculados al centro de salud o comunidad donde fue dejado abandonado el infante, porque con ello en un futuro el niño podría rastrear sus orígenes sin afectar ningún apellido existente de familias reconocidas.
El jurista dijo que si bien es cierto que la elección del nombre de pila es una selección arbitraria del declarante, no es menos cierto que “una amplia tradición histórica cultural tiene en la elección de nombres del santoral católico un amplio catálogo de nombres masculinos y femeninos que el azar de la fecha del nacimiento o el día del hallazgo permite referenciar al individuo, lo que se conoce como el “sistema patronímico”

Indica que a partir de esta circunstancia, el apellido puede ser patronímico.

Precisó que, por ejemplo, un día como el 27 de diciembre, la Iglesia católica conmemora en su santoral a los santos Juan, apóstol y evangelista; Fabiola de Roma y los beatos Alfredo Parte y José María Corbín Ferrer. Por lo que sugirió que el niño nacido en dicha fecha cuando la Iglesia conmemora esos santos, los nombres y apellidos pueden ser tomados a partir de ese sistema.

“El niño o niña encontrado o declarado hoy puede ser llamado Juan o Fabiola o José María (nombre), y como apellido, Alfredo o viceversa.

Otra alternativa que planteó fue el lugar de donde procede el niño encontrado o abandonado como una fuente de combinaciones elegantes para la creación y asignación de apellidos para el expósito conocido como el “sistema toponímico”.

Dijo que con ese sistema se utilizan variantes combinatorias del sistema anterior y en los mismos ejemplos, Juan o Fabiola o José María, abandonado/a en la Maternidad San Lorenzo de los Mina o en el Hospital Marcelino Vélez, por ejemplo, se apellidaría De San Lorenzo o De Marcelino.

Dijo que las combinaciones Fabiola de San Lorenzo o Juan de San Lorenzo o Alfredo de San Lorenzo o de Marcelino son hermosas, no discriminatorias y hacen referencia a una fecha y lugar, lo que dejaría pistas para la ubicación posterior de los progenitores, como un vestigio de esperanza.

Dijo que esas sugerencias pretenden prescindir de cualquier subjetividad, alejarse de polémicas legales estériles, entroncar con la tradición del pueblo dominicano y, aún a riesgo de lucir pueril, aspirar a que, en una advocación onomástica, la vida y desarrollo de aquel abandonado por sus padres cuente con alguna protección referencial espiritual.

“Mi sugerencia propone otras alternativas, una respuesta al dilema que soslaye todo estigma de mención de la circunstancia desgraciada del abandono y no afecte tampoco a las familias de apellidos existentes, que resultan ajenas e inocentes de la circunstancia injusta del abandono del expósito”, explicó.

Señaló que “consiste en la creación de otros mecanismos de asignación de un apellido, que conecta con nuestras tradiciones culturales y que brinda en forma elegante al individuo ocasión de ser el primero de su linaje.
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