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EL TIGUERAJE GREMIAL

El tigueraje gremial pareciera un concepto inapropiado en el campo de la profesión médica, porque nadie se imaginaría que un honorable galeno, un médico que en su juramento hipocrático ha prometido honradez y respeto, tenga ese tipo de comportamiento.

Los médicos hemos prometido respetar los principios hipocráticos, primum non nocere, no maleficencia ni maledicencia, es decir, respetar la vida, no hacerle daño a nadie, ni hablar mal de ninguna persona. Prometimos tener un comportamiento ético en el ejercicio de la profesión médica

Pareciera un absurdo pensar que un médico con una formación académica y profesional honorable, donde la ética y la bioética son parte del material de nuestro aprendizaje en el campo de la enseñanza académica recibida y de los conocimientos adquiridos, que son normas del ejercicio de la profesión y de nuestro comportamiento a lo largo de toda la vida.

Parece mentira que un médico que ha sido capacitado para vivir dignamente de los conocimientos recibidos, proporcionados por los insignes maestros que vivieron con orgullo de su trabajo y de su profesión, sin dejar en el camino ninguna huella que manchara su nombre ni estela negativa, su marcha, su nombre.

El Colegio Médico es una institución que, a través del tiempo, se ha convertido en el principal instrumento de representación y el más idóneo medio de defensa y de lucha de los médicos dominicanos. Pero no todo es color de rosas, algo salió mal en nuestro gremio y pensamos que esa falla fue cometida por los dirigentes que nos antecedieron, quienes desde su buena visión decidieron crear planes de ayudas para proteger a cada afiliado. Estos planes estimularon la formación de lo que hoy conocemos como el tigueraje gremial. La falla No fue intencional.

Esos planes trajeron consigo lo mismo que sucede en el mar, donde los peces grandes van donde se encuentran los pequeños, que son sus alimentos, es decir, van detrás de ellos para saciar su hambre. Así se ha desarrollado una capa de dirigentes que ha ido al Colegio Médico detrás de los beneficios económicos que éste puede facilitar.

Poco a poco ha ido emergiendo una especie de tigueraje dirigencial que se ha adueñado de todo y cada uno de los puestos de mando y administrativos del Colegio. Esos dirigentes tienen detrás de sí una estructura gremial que le sirve de soporte en sus operaciones y actividades de campañas, en todas las elecciones de nuestro gremio.

De esa forma el tigueraje gremial se ha adueñado de nuestra institución. Todo lo que maneja dinero es dominado por ellos y cada vez que llegan las elecciones se ponen de acuerdo para llevar candidatos comunes que responden a su proyecto de dominación.

Así son las cosas en el Colegio Médico. Dios los cría y ellos se juntan, porque tienen los mismos intereses. Por eso es muy difícil, aunque posible, crear una fuerza encabezada por candidatos honestos, probos y capaces, que le ponga fin a esta situación en nuestra institución.

El tigueraje está integrado por personas muy violentas que pueden llegar hasta las últimas consecuencias para defender el interés de lo que buscan en el gremio. Algunos de esos dirigentes, por medio de su tigueraje, han llegado a tener buenas posiciones económicas, después que han administrado el dinero de los médicos en el Colegio.

Es difícil, repito, pero posible, sacar del poder a esos dirigentes y será cuando los médicos dominicanos hagamos conciencia y nos unamos todos para terminar con esa lacerante situación, que es la razón que mantiene los constantes enfrentamientos de estos grupos gremiales y de los insultos, acusaciones y contra acusaciones entre los dirigentes del tigueraje gremial en cada momento electoral de nuestro gremio.

Se hace necesario que, a partir de ahora y para siempre, los médicos le digan un no rotundo a todo lo que huela a esa corriente nefasta, que es el tigueraje gremial, en el seno de nuestro Colegio Médico Dominicano.
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